Salud: Stress y bruxismo

 

Salud: el stress y los dientes

Por culpa del estrés, cada vez más chilenos sufren un trastorno temporo-mandibular, un problema que se inicia al masticar y que ocasiona dolor más allá de los dientes.
“Efecto mariposa”

El llamado “efecto mariposa” se basa en la idea de que pequeños estímulos pueden desencadenar grandes repercusiones. Un buen ejemplo que puede aplicarse en los llamados trastornos temporo-mandibulares, un nombre extenso para una patología con igual cantidad de consecuencias, que según las estadísticas puede llegar a afectar hasta al 80% de las personas en algún momento de su vida.
Se trata de una serie de problemas médicos asociados con la función masticatoria y, específicamente, “a la relación que se establece entre el cráneo y la mandíbula, en la medida que estructuras articulares y/o musculares se ven comprimidas o exigidas”,

El tema no es menor

El tema no es menor, considerando que además de provocar dificultad para masticar y daño en los dientes y huesos de soporte, estos trastornos son los causantes del 50% de las cefaleas, otitis, dolores musculares, de articulaciones y de espalda, además del conocido bruxismo o rechinar nocturno de dientes.

Hay múltiples factores que pueden desencadenar un trastorno temporo-mandibular, como traumas mandibulares, masticatorios o, incluso, el estrés emocional,

De hecho, este último aspecto es uno de los culpables del aumento de consultas por estas latitudes y en pacientes más jóvenes.

“Representa una vía de descarga somática, tal como otras personas expresan su ansiedad o estrés a través de problemas gastrointestinales, cardiovasculares o inmunológicos”,

Automedicación
Precisamente por eso, es común que los pacientes que sufren un dolor de este tipo sean sometidos a tratamientos inespecíficos y consulten a diversos especialistas sin lograr un diagnóstico definido. En algunos casos, el fracaso en el control del dolor y la desesperación del enfermo conducen a una automedicación o tratamientos que pueden generar mayores complicaciones.

Los trastornos temporo-mandibulares se producen por actividad consciente o inconsciente. Entre las primeras, los especialistas hablan de “hábitos parafuncionales”, como el comerse las uñas, masticar un lápiz o chuparse un dedo, por ejemplo. “Están relacionadas con algún trastorno biosicoconductual, que genera que la persona trate de manejar o liberar un ámbito de sus emociones (ansiedad, timidez, rabia) con eso”, precisa.

Bruxismo:

Más dañino aún es el efecto de movimientos involuntarios, donde el principal representante es el bruxismo: el apriete o rechinar de dientes que se produce durante el sueño.

Esa idea fue dejada a un lado por la odontología hasta que, tras darse cuenta de que no se trataba sólo de un problema de mala oclusión, comprendieron la importancia del aspecto sicosocial en este trastorno .

Del total de pacientes, “la mayoría se recupera de forma natural o sólo necesita un manejo conservador; pero hay otros que requieren de un tratamiento importante y, para eso, se requiere de un diagnóstico específico, mediante exámenes, test, observación”,

Los tratamientos

Los tratamientos apuntan a manejar el dolor y, principalmente, corregir la disfunción. Para lo primero, se utilizan ansiolíticos, antiinflamatorios y relajantes musculares, mientras que para el segundo aspecto se recurre, según el caso, a fisioterapia, tratamiento kinésico y el uso de placas de relajación. En situaciones extremas, puede ser necesaria una cirugía maxilofacial.

Junto con todo lo anterior, los especialistas enfatizan la importancia del manejo del estrés y la ansiedad.

Daño colateral

El más dañino de los trastornos bucales es el bruxismo: al menos el 60% de los adultos rechinan o aprietan los dientes en forma inconsciente, especialmente mientras duermen, provocando dolor facial, desgaste de las piezas dentarias e incluso la pérdida de ellas. La mala oclusión es la principal característica del bruxismo, la que involucra al sistema estomatognático: al apretar los dientes se apoya la cabeza en la columna cervical y en el sector pectoral, lo que ocasiona rigidez en el cuello, dolor de oídos, brazos, cefaleas. Se explica que es una alteración progresiva e irreversible, que afecta a cualquier edad.

Para su tratamiento se recurre a las placas de relajación, el uso de relajantes musculares, el apoyo sicoconductual y también a la aplicación de toxina botulínica (botox), que bloquea la actividad muscular en la zona.

AFECTADOS
60 A 80% de la población puede presentar algún tipo de trastorno temporomandibular.

 

90% DE LOS casos de bruxismo tiene como causa el estrés. Este problema es más común en las mujeres.

 

 

 

 

 

 

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