Remedios para la gripe en niños

MEDICAMENTOS infecciones respiratorias agudas

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“Un resfrío con medicamentos dura siete días y sin medicamentos una semana” parece broma pero no lo es, la reacción inflamatoria y de defensa del organismo es el que ocasiona la mayor parte de los síntomas y es inevitable, luego hay que asumirlo y procurar que los medicamentos no ocasionen mas problemas que los propios síntomas, aunque la propaganda diga lo contrario.

Con o sin remedios
Es muy importante dejar claro que los resfriados y cuadros infecciosos de las vías respiratorias son ocasionados por infinidad de virus y que hasta la fecha no hay un tratamiento efectivo.

Los medicamentos que los pediatras damos son para calmar las molestias, bajar la fiebre, disminuir la producción de mucosidad y calmar la tos, no estamos combatiendo directamente al virus causante del resfriado, estamos tratando los síntomas en lo que el sistema de defensas del niño combate el virus y se cura sólo.

Nuestra labor también consiste en diagnosticar y tratar las complicaciones como la sinusitis, las infecciones del oído, neumonías y los cuadros de bronquitis o asma desencadenados por el cuadro gripal.

Mantener la hidratación

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El tratamiento más eficaz es mantener la buena hidratación del niño, pues según decimos “el mejor expectorante es el agua”. También tenemos que aspirarle y practicarles un aseo nasal con suero fisiológico que se expende como Spray en las farmacias, sobre todo a los bebés pequeños, utilizar suavemente aspirador nasal, ya que ellos no cooperan y no se saben limpiar su nariz y sonarse, por eso estornudan.. Muchas mamás se resisten a usar estos aspiradores pensando que lastimarán a su bebé, sin embargo, resulta lógico pensar que si el bebé no se sabe sonar y no sabe expulsar los moquitos, el aspirarlos le dará un alivio inmediato (aunque temporal) y le permitirá comer y dormir mejor.

La retirada de un medicamento: fenilpropanolamina

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Gran escándalo ocasionó el retiro de los medicamentos antigripales, tanto para niños como para adultos, que contienen la sustancia fenilpropanolamina (PPA). ¿Quién no se ha auto medicado o ha recibido por prescripción estos fármacos tan populares que se venden en muchos preparados para calmar las molestias del resfriado, gripe o catarro común? Algunos nombres comerciales muy conocidos que no vale la pena recordarlos incluso varios de ellos llevaban años en el mercado. Pero, ¿qué fue lo que sucedió? Pues que se dio a conocer un reporte de investigadores: en mujeres que presentaron hemorragia intracraneal después de haberla ingerido.
Que los remedios, no sean peor que los síntomas

Durante muchos años los pediatras utilizaron este tipo de productos a los niños y, aunque aparentemente no se han encontrado problemas graves, se reportaron convulsiones y un caso de hemorragia cerebral en una adolescente que tomó dosis mayores a las requeridas. Cuando son prescritos a las dosis adecuadas, lo que sí notamos son muchos efectos secundarios, sobretodo porque muchos de los antigripales combinan varias sustancias, por ejemplo el “remedio tanto” con un antihistamínico, cafeína y un analgésico. A muchos bebés estos productos les causan somnolencia, a otros, una irritabilidad y excitación excesiva e insomnio. Hay que aclarar que cada individuo varía en su sensibilidad a cada medicamento, por lo que es posible que aún a las dosis adecuadas un paciente pueda presentar efectos secundarios al medicamento.
Si conocemos la “sensación de miseria” y el malestar que causa un vil y vulgar resfriado común en los adultos, que será en los recién nacidos y en los niños que presentan obstrucción nasal por la gran cantidad de “moquitos” que producen y que no saben eliminar de su nariz, y como a su mamá le da miedo aspirarlos con un aspirador nasal, nos presiona a nosotros los pediatras para prescribir medicamentos que le “quiten los moquitos y la tos a como dé lugar”.
Presión por hacer algo

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Es mucha la presión de las mamas y de la familia por dar algo para el romadizo o la congestión o tratar a toda costa una tos que no deja dormir al niño Son varios los tipos de medicamentos que se emplean para disminuir las molestias del resfriado común, sin embargo, la gran mayoría de ellos no han demostrado ser realmente efectivos y ocasionan efectos secundarios. Estos actúan de diferente forma, así tenemos los expectorantes que ayudan a eliminar las flemas, los supresores de la tos, los antihistamínicos o antialérgicos que disminuyen la comezón y secan las secreciones, los descongestivos, los mucolíticos y los descongestivos de acción local que se aplican en forma de gotas o nebulizaciones directamente en la nariz. Existen gran cantidad de preparados antigripales, desgraciadamente, muchos de ellos son “cocteles de medicamentos” cuyas combinaciones son muy absurdas, como por ejemplo, un expectorante para eliminar las flemas combinado con un medicamento supresor de la tos que al no dejar toser estanca las flemas.

Los descongestionantes

 

Entre los descongestivos se encontraba la fenilpropanolamina –ahora prohibida –, la pseudoefedrina y la fenilefrina, usadas para disminuir la congestión nasal asociada al resfriado común, que actúan contrayendo los vasos sanguíneos. Entre los efectos secundarios de estos medicamentos está la taquicardia o aumento de la frecuencia cardiaca, irritabilidad, insomnio, entre otros Estos medicamentos no son recomendados en menor de dos a cuatro años y requerirán de receta médica para su expendio.

Los de uso local: no en los menores
Los descongestivos de acción local a base de oximetazolina pueden tener cierto beneficio en los adultos, sin embargo, tienen el llamado efecto de rebote que, cuando se utilizan por más de 3 días, al pasar el efecto del medicamento la congestión empeora. En los niños este efecto de rebote puede causar apnea obstructiva (detención de la respiración por obstrucción nasal) principalmente en los recién nacidos que respiran por la nariz.
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Los antihistamínicos

Los antihistamínicos se dividen en dos categorías; los de la primera generación tienen el inconveniente de afectar al sistema nervioso central ocasionando sedación. Algunos productos que combinan estos antihistamínicos con la pseudoefedrina causan muchos efectos secundarios, como excitación y alucinaciones a algunos niños. Los de segunda generación no secan tanto las secreciones pero no causan tanta somnolencia como los de la primera. Hay un fuerte contingente de estos medicamentos que mezclan un antihistamínico de segunda generación y una seudo efedrina, generalmente recomendados mas allá de los tres años
Los remedios contra la tos

Los jarabes para la tos pueden provocar adicción

El uso indiscriminado de jarabes para la tos puede generar dependencia, debido a que uno de los componentes de la mayoría de estos medicamentos es la codeína, un narcótico derivado del opio. En niños, el mayor riesgo está en que favorecen el desarrollo de infecciones respiratorias (como neumonitis).

Ante esto, los especialistas recomiendan utilizar antitusivos sólo cuando es necesario. Si la tos no es molesta y favorece la expectoración, no se necesita un medicamento. En cambio, si es una tos seca, irritativa, que provoca agotamiento muscular y que incluso no deja dormir, se justifica su uso (en rigor, desde julio de 2001 la venta de antitusivos con codeína debe ser con receta, la cual será retenida cuando el contenido supere los 10 mg),

Primero, la causa de la tos

Lo importante es determinar la causa de la tos, la que es posible de identificar en el 97% de los casos. Mientras se busca el origen del problema, se puede controlar la tos en aquellos casos en que ésta puede originar complicaciones mayores (como fracturas costales o desgarros musculares) debido a las grandes contracciones que provoca.

No obstante, el uso de antitusivos en los niños es excepcional. Si está obstruido, se utilizan dilatadores o inhaladores; si tose por una infección bacteriana, se recurre a antibióticos. En niños pequeños con frecuencia la tos se debe a secreciones y para eso se indica kinesioterapia.

Si tras haber corregido alguno de estos problemas, el niño persiste con una tos seca e irritativa, se puede recurrir a jarabes.

Una alternativa más segura la constituyen los jarabes que no contienen derivados de la codeína y menos aun aquellos que llevan mezcla de distintos componentes.
Será su pediatra quien recomiende la mejor alternativa de acuerdo a las características de la tos.

Hay productos en el comercio derivados de la Hedera, productos muy naturales y que pueden ayudar aunque fuese  efecto placebo.

Hay supositorios en farmacia y las madres ven efectos importantes , bienvenido si dejan dormir a los niños y a las madres pro una acción sobre el catarro de su hijo

Mecanismo de defensa
Los padres deben entender que la tos es un mecanismo de defensa del cuerpo y que ayuda a limpiar las secreciones de las vías respiratorias, manteniendo su permeabilidad. Por esta razón, no se deben dar a los niños que cursan con bronquitis, asma o fibrosis quística, ya que se agravaría su enfermedad al estancar las secreciones. Hay algunos, ampliamente usado para calmar la tos, puede causar depresión de la respiración cuando se exceden las dosis. Por otro lado, no hay estudios científicos que demuestren su eficacia y seguridad en los niños, por lo que la Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres estén informados de los riesgos de estos medicamentos.

Algo para la fiebre

Entre los medicamentos analgésicos y antipiréticos para calmar las molestias y disminuir la fiebre se encuentran el acetaminofén y el ibuprofeno.. Desde hace varios años se ha demostrado que la aspirina o ácido acetil-salicílico se asocia al síndrome de Reye cuando se administra en los niños que tienen influenza, varicela u otros virus, por lo que se debe evitar. El metamizol, dipirona es un medicamento potencialmente peligroso para los niños, por lo que está prohibido en varios países, además, habiendo otras alternativas no se justifica su uso.
Como se darán cuenta, a pesar del avance en la medicina durante este siglo, y aunque tenemos muchos medicamentos, antibióticos, vacunas, técnicas modernas de cirugía como la cirugía laparoscópica, aún no hay grandes avances en el tratamiento de la enfermedad más frecuente en la Tierra: el catarro común. Tendremos que regresar a los remedios de las abuelitas, como es el darle al niño enfermo de gripe un buen caldo y unas buenas “agüitas”.

Dando pecho, ¿puedo tomar antibióticos?
Naturalmente si la afección que padece la madre lo amerita y su médico ha indicado uno u otro antibiótico cabe la pregunta antes señalada. Ahora veremos uno u otro tipo.
No es nada raro que durante la lactancia materna la madre tenga la necesidad de tomar medicamentos debido a enfermedad, cirugía o procedimientos dentales. A uno como pediatra nos preguntan frecuentemente las mamás para saber si pueden tomar el antibiótico que le recetó su médico o ginecólogo.

Los antibióticos son seguros, cuando tienen indicación

De acuerdo al reporte del comité sobre Medicamentos de la Academia Americana de Pediatría, la mayor parte de los antibióticos son seguros para las madres y sus hijos; sin embargo, por el temor de que le haga daño a su bebé, las madres abandonan su tratamiento. La mayor parte de los antibióticos pueden eliminarse por la leche materna, aunque sea en mínimas concentraciones y, para que alcance grandes concentraciones en la leche, debe de absorberse bien después de que lo ingirió la mamá. Entre los problemas que pueden presentarse es que al bebé se le altere la flora intestinal ocasionando diarrea, que presente reacciones alérgicas, o que se haga sensible al antibiótico que tomó a través de la leche materna. Entre los antibióticos que se deben prohibir está el cloranfenicol, ya que puede ocasionar daño en la médula ósea del bebé (sitio donde se producen las células de la sangre).

Cuidado con algunos.

los macrólidos incluyendo los nuevos como la azitromiicina y claritromicina. Para evitar los riesgos de los antibióticos y medicamentos, debemos confirmar que realmente lo necesite la madre, que el que tome sea el menos riesgoso para el bebé y que lo ingiera justo al terminar de dar el seno materno o justo antes del periodo de sueño más prolongado del bebé.También hay que tener precaución con las llamadas quinolonas, que hasta el momento no están aprobadas en los niños, ya que en algunos estudios se ha demostrado que causan daño al cartílago de crecimiento, y el metronidazol, muy usado en nuestro país para el tratamiento de la amibiasis. No olvidar la tetraciclina y el riesgo de los dientes en los menores. Entre los antibióticos que son seguros están las penicilinas y sus derivados como la amoxicilina y ampicilina, las cefalosporinas,

Revisado

 

 

 

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