Problemas y soluciones en el control de esfinteres

Los problemas  y soluciones del entrenamiento para aprender a ir al baño

“Accidentes”

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A la mayoría de los niños le ocurren “accidentes “después de aprender a ir al baño. Cuando tu hijo tenga una escape de orina o  accidente, aséalo con calma y pídele que te ayude. Así recibirá el mensaje de que ir al baño forma parte de sus responsabilidades. Aclárale que ayudarlo a asearse no es un castigo.

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Los “accidentes “suelen ocurrir bajo situaciones de stress (por ejemplo, la llegada de un hermanito), cuando el niño está enfermo, cuando se encuentra en un ambiente nuevo (por ejemplo, la casa de los abuelos), o cuando está constipado. Dile a tu pequeño que esas cosas pasan y que hay otros niños que tienen problemas similares. Si tu hijo tiene menos de 5 años,  toma la previsión de llevar contigo un juego de ropa extra cuando salgan;  un cambio de ropa rápido minimiza el sentimiento de vergüenza.

Mojar la cama

Volver a mojar la cama.

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Si tu hijo se ha mantenido seco de 3 a 6 meses o más,  y empieza a mojar la cama de nuevo, es probable que la causa sea psicológica, o puede ser una señal de la presencia de una enfermedad. Consulta a tu médico, a menos que sea obvia la situación de stress y el problema desaparezca en una semana o dos.

Mojar la cama por tiempo prolongado.

Hay niños que siguen mojando la cama después de los 6 años. A esa edad, alrededor del 10 por ciento de los niños moja la cama constantemente, y a los 12 años, cuando empiezan a entrar en la adolescencia, aproximadamente el 3 por ciento sigue presentando el mismo problema. La causa de esos casos de incontinencia nocturna o enuresis suele estar asociada al proceso de madurez de la conexión cerebro-vejiga.  Consulta al médico si tu hijo sigue mojando la cama después de los 6 años.

A continuación te presentamos algunas estrategias y tratamientos que pudieran ser de utilidad, siempre y cuando tu hijo esté motivado y dispuesto a trabajar su problema:

• Las alarmas de incontinencia nocturna son dispositivos que funcionan a batería y se colocan en la pijama del niño. Cuando el censor detecta la presencia de humedad en la ropa interior, se dispara la alarma. Este dispositivo le ayuda al niño a establecer un patrón de respuesta nocturna a las señales que manda la vejiga. Son particularmente útiles para niños entre  6 y 7 años. Después de usarlo permanentemente, alrededor de 75% de los niños logra controlar la incontinencia; sin embargo es posible que ocurran episodios de recaída. Hay que hacer la salvedad de que estas alarmas no son la mejor opción para niños de sueño profundo —aquellos que no se despiertan con el sonido de una alarma convencional o no responden cuando sus padres tratan de despertarlos.

• Los medicamentos con prescripción son efectivos en ciertos casos. El DDAVP, o acetato de desmopresina, es una forma sintética de la hormona que hace que el organismo retenga líquidos a través de una reducción en la producción de orina. El medicamento es costoso y su porcentaje de efectividad varía mucho. Puede ser una alternativa cuando la incontinencia nocturna ocurre en circunstancias particulares, como en casos de sueño prolongado o si el niño se va de campamento por una semana.

Rehusarse a Orinar de Pie

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A veces, los varoncitos se rehúsan a orinar de pie después de haber aprendido a ir al baño sentados. En vez de censurarlo, permítele que lo haga como se sienta más cómodo hasta que esté listo para hacer el cambio. Al final, él mismo lo resolverá.

Goteos

Los niños que habitualmente orinan en muy poca cantidad, o siempre “están mojados”, pueden tener algún trastorno en la estructura o el funcionamiento del tracto urinario. Los varoncitos deben orinar un chorrito fuerte y arqueado; si no es así, necesitan ser evaluados por un médico. Cuando el goteo ocurre de repente, puede ser indicador de la presencia de una infección.

Orinar a Escondidas

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Si encuentras orina, ropa interior mojada o heces en lugares extraños ?detrás de las cortinas, en el baúl de los juguetes, o debajo de la cama, por ejemplo — es probable que tu hijo esté sintiendo demasiada presión por querer complacerte o se esté preocupando demasiado por tener accidentes. En estos casos, la confianza y conducción son mucho mejores que el castigo. Hazle un plan de lo que debe hacer cuando ocurra un accidente: “Cuando se moje tu  ropa interior, llévala al lavadero y busca una seca “. No uses pronombres personales ni lenguaje de confrontación. (Preguntarle: “¿Tú pusiste esa caca detrás de la cortina?” no es útil ni necesario —tú sabes quién lo hizo, a menos que tengas en casa un ejército de “esconde cacas”.) Tu rostro le mostrará lo decepcionada que estás, así que tus palabras sólo deben darle indicaciones de cómo manejar el problema. Recuerda que, si pudiéramos, a la mayoría de nosotros nos gustaría esconder nuestros problemas detrás de las cortinas o debajo de la cama.

Retrocesos

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No te preocupes si tu hijo da marcha atrás en el proceso de control de esfínteres. Por el contrario, debes tomarlo como acontecimientos normales y pasajeros. Estas involuciones suelen ocurrir cuando el niño se siente presionado durante el proceso de entrenamiento o en otras áreas de su vida.

Lo más importante cuando se presentan estos episodios es mantener la calma y la actitud positiva. Es aconsejable detener el proceso por unas pocas semanas o meses para retomarlo después. Recuerda que esta tarea le corresponde realizarla a él, no a ti; aunque es probable que el proceso resulte frustrante para ti.

Debes procurar que este aprendizaje sea lo más positivo, natural, y antiestresante posible para que tu hijo sienta la confianza de hacerlo por sí mismo. Con frecuencia, lo que pareciera ser flojera es, en realidad, inmadurez o un mecanismo de defensa ante la presión. Si su actitud cambia repentinamente, trata de identificar situaciones que le pudieran estar causando stress ?es probable que al mojar la ropa esté intentando decirte algo. Si sientes que necesitas ayuda profesional, consulta al médico.

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Si un niño se ha mantenido seco por 6 meses o más y luego experimenta una recidiva, es posible que ello se deba a una infección de la vejiga o a situaciones de stress. Las micciones frecuentes, la disuria (o ardor al orinar), la disminución del chorro miccional, la incontinencia vesical, cambios en la apariencia u olor de la orina y fiebres inexplicables son todos signos de infección urinaria. Consulta al médico si tu hijo presenta alguno de estos síntomas.

Ensuciarse

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Para la mayoría de los niños las heces y su pirula son fascinantes. Tocar y oler las heces —en otras palabras, jugar con ellas—son conductas normales en niños menores de 18 meses. Sin embargo, hay que estar alerta cuando un niño mayorcito usa intencionalmente sus heces para pintar. Usualmente, esta conducta es una fuerte expresión de rabia por algo, no necesariamente relacionado con ir al baño. Trabaja con tu médico para determinar qué está ocurriendo.

Inquietudes Especiales

Las niñas pequeñas y, en raras ocasiones, los varoncitos insertan objetos en su vagina o ano. Algunos de los objetos más comunes son creyones, maníes, y caramelos de goma. Estos cuerpos extraños producen irritación, mal olor,  secreciones de aspecto purulento, e involuciones en el proceso de entrenamiento. Revisa sus genitales y ano, y consulta al médico si observas algo extraño.

Mantenerse Seco de Noche

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Aun cuando tu pequeño ya se mantenga seco durante el día, es probable que le tome varios meses más, incluso años, dejar de mojar la cama. Así que es aconsejable no deshacerse de los pañales. Por ejemplo, aproximadamente el 40 por ciento de los niños de 3 años moja la cama. si tu hijo se rehúsa a usar pañales, prueba con ropa interior desechable o pon protectores plásticos debajo de la ropa de cama para minimizar la humedad y el daño. A esta edad, su cuerpo todavía no está suficientemente maduro como para despertarlo e ir al baño.

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Además de llevarlo al baño antes de ir a dormir, te sugerimos aplicar algunas de estas medidas para que tu hijo se mantenga seco de noche:

• Cuando ya se mantenga seco durante el día, pídele que retenga un poco de orina para que tenga mayor control de su vejiga. Plantéale el reto de distanciar las idas al baño.

• Siempre que esté de acuerdo, despiértalo durante la noche para ir al baño.

• Pon un reloj despertador cerca de su cama y programa la alarma para que se active a las 2 a.m. para que se despierte y vaya al baño. Para llevar a cabo esta táctica necesitas contar con su colaboración y su capacidad para despertarse con el ruido de una alarma. ¡Algunos pequeños de sueño pesado no se despiertan ni con una de incendio!

•• Mantén un orinal al lado de su cama para facilitarle las cosas durante la noche. Pon un protector plástico debajo del orinal para proteger el piso de derrames.

• Después de los 4 o 5 años, haz que tu hijo colabore quitándose la pijama y cambiando la ropa de cama, no a manera de castigo, sino como parte del proceso de irle cediendo el control a él.

• Elabora una cartelera en la que puedas pegar una calcomanía por cada noche que pase sin mojar la cama. Explícale que cuando haya acumulado tres o más calcomanías se hará merecedor de un premio.

• Prohíbe los comentarios negativos, chistes, e incluso la simple mención del problema. Los hermanos pueden ser crueles y sus comentarios sólo empeorarán las cosas.

Viajes y Baños Públicos

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Cuando tu hijo empiece a usar ropa interior desechable o convencional durante todo el día, tendrás que planear las salidas con antelación. Trata de que vaya al baño antes de salir de casa – no es necesario que orine o evacue en ese momento.

Lleva contigo un urinal portátil o ubica los baños tan pronto lleguen a su destino. No es realista pensar que un niño pequeño va a poder esperar cuando sienta ganas de ir al baño. Nunca dejes que tu pequeño vaya solo a un baño público. Acompáñalo para ayudarlo y protegerlo. Modela buenas medidas de higiene: Usa cobertores especiales o papel higiénico para cubrir el asiento del inodoro y lávate las manos al terminar.

Si salen de viaje de noche, lleva contigo dos protectores plásticos, uno para el asiento del auto y otro para el piso si viajas con un orinal portátil. La emoción que produce la aventura puede hacer que hasta el pequeño más entrenado se vuelva propenso a los accidentes. Ten a la mano una muda de ropa cada vez que salgan, incluso de día.

Si estando en un sitio extraño tu hijo se rehúsa a ir al baño y contiene las ganas, dale un baño de agua tibia y dile que no hay problema con que orine en el agua -como inevitablemente lo hará. Cuando esto haya ocurrido, es probable que se de cuenta de que está bien ir al baño estando lejos de casa y no se vuelva a presentar el problema.

Contener las Ganas

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Cuando el niño se siente presionado o el proceso le resulta demasiado estresante, es probable que empiece a contener la orina y/o las heces. Esto puede conduir a la constipación y otras complicaciones.

Algunas consideraciones que debes hacer para enfrentar esta situación son:

1. Detén momentáneamente el proceso de entrenamiento. Después de 1-3 meses pregúntale si está listo para intentarlo de nuevo. Contener las ganas es un juego de poder que tu hijo va a ganar; así que evita los enfrentamientos.

2. Si tu hijo sufre de constipación, haz algo al respecto de inmediato. Mientras más tiempo contenga las heces y mientras más se intensifique el dolor, más difícil será revertir el problema. La constipación es causa y efecto a la vez de la retención de las heces. Los niños que han sufrido dolorosos episodios  de endurecimiento y resequedad de las heces procurarán evitar tal incomodidad en el futuro. Por supuesto, esto empeora aún más el problema y puede desencadenar en una diarrea incontrolable. El resultado: ropa interior con mal olor, colitas irritadas y angustias para todos.

Evita usar enemas a menos que tu médico lo recomiende expresamente. Es preferible tratar la constipación con métodos que no produzcan sentimientos de pérdida de control.

Trata agresivamente la constipación con suavizantes de las heces, laxantes, y mucha fibra y frutas. Una dieta alta en fibra y que no incluya productos lácteos puede ayudar a suavizar las heces. Evita el jugo de manzana y las bananas, porque tienden a endurecer las heces. Como los niños se resisten a que los obliguen a comer alimentos nutritivos —y como suelen aprender con el ejemplo— es recomendable que tú también ingieras una dieta alta en fibra.

Si el problema persiste después de una semana, consulta al médico.

Fuente Pampers y Tratado de pediatría J Meneguello

Fotos y edición Dr Barreda

Imágenes google y archivo

 

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