Mitos del alcohol o “copete”

Alcohol y conducción: Diez mitos sobre esta peligrosa mezcla

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Desde tomar café hasta esperar un par de horas, son algunos de los trucos que muchos conductores utilizan para manejar después de haber bebido. Y el toxicólogo Arturo Schönffeldt, nos cuenta si efectivamente funcionan.

Por Francisca Quezada  1549577_10203689330972905_1297455631_n  

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No es ninguna novedad que está completamente prohibido conducir después de haber bebido alcohol. Sin embargo, pese a todas las campañas informativas para educar sobre este importante tema, aún existen muchos porfiados que creen que pueden manejar tras haberse tomado un par de tragos.

Y es cierto, tomar algunas cervezas u otros tragos no te convierte en un borracho, pero ante la ley no estarías en buenas condiciones para manejar. Y es que  aunque no lo creas y te sientes completamente seguro de manejar un volante, esos grados de alcohol corriendo por tu sangre sí afectarán tu conducción. Incluso, aunque te tomes tres tazas de café, vayas con la ventana abierta y te mojes la cara.

¿VERDADERO O FALSO?

  1. “Me tomo un café antes de subir al auto y ¡listo!”.

FALSO: La cafeína no tiene ningún efecto sobre la concentración de alcohol en la sangre, por lo que los efectos se mantienen.

Si duermo una siesta antes de manejar los efectos del alcohol desaparecen”.

FALSO: El sueño no tiene incidencia sobre la metabolización del alcohol. El factor determinante es el tiempo. Todo depende de la cantidad ingerida de alcohol. Por ejemplo, 250 cc de vino se demoran entre 5 a 8 horas en eliminarse de la sangre, asegura el toxicólogo.

  1. “Si espero un par de horas después de la última copa, puedo conducir”.

FALSO: No, por la misma razón anterior. Todo depende de la cantidad ingerida y de los mecanismos de eliminación del alcohol. Por eso es mejor no arriesgarse y tomar un taxi o pasar las llaves del auto.

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“Si como mucho mientras bebo el alcohol, no se absorbe”.

FALSO: La comida sólo enlentece el paso del alcohol por el tubo digestivo hacia el torrente sanguíneo. Esto significa que el trago que se ingiera se absorberá y llegará a la sangre de todos modos, pero en un tiempo mayor, a diferencia de cuando se toma sin haber comido. Finalmente, la concentración de alcohol en la sangre será la misma, explica el especialista.

  1. “Si bebo con mi mujer, manejo yo porque los hombres podemos tomar más sin embriagarnos”.

FALSO: Si bien es cierto que la mujer tiende a embriagarse más rápidamente, por su menor masa corporal, el tomar en exceso tiene un efecto igual o peor en los hombres.

“Si sólo tomo cerveza en vez de tragos fuertes puedo conducir”.

FALSO: Las bebidas alcohólicas tienen distinta graduación, por lo que la diferencia está en el volumen ingerido. Una botella de 500 ml de cerveza (5.5% alcohol) es igual que tomar 250 ml de vino (11% alcohol) o 125 ml de Pisco (40% alcohol). Con la Ley Tolerancia Cero, un sólo vaso de cerveza basta para estar dentro de la concentración de alcohol no permitida.

  1. “Las personas de mayor peso resisten mejor el alcohol y por lo tanto pueden manejar”.

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FALSO: El peso no influye mayormente, aunque sí el porcentaje de grasa. En personas con sobrepeso y obesidad la metabolización del alcohol puede ser más lenta, pero su efecto final es el mismo, por lo cual no se puede conducir.

  1. “Me mojaré la cara con agua fría, manejaré con la ventana abierta y con la radio bien fuerte para estar alerta”.

FALSO: Los efectos del alcohol se generan en el metabolismo, por lo que los estímulos externos no los alteran.

“Si he bebido, basta con que me vaya despacio y con cuidado”.

FALSO: Los efectos del alcohol alteran los reflejos y la capacidad de conducción, por lo tanto, manejar a menor velocidad no evita un accidente de tránsito.

  1. “La leche y el agua bajan la concentración de alcohol en la sangre”.

FALSO: La leche sólo enlentece la absorción. Además el alcohol no se disuelve bien en soluciones grasosas como la leche, por lo cual su ingesta no ayuda mayormente a disminuir la absorción del alcohol, mucho menos a alterar sus efectos. Por su parte, el agua no tiene mayor efecto sobre el alcohol, puede incluso favorecer su absorción.

CONSUMO DE ALCOHOL VS ALCOHOLEMIA

, “no existe un límite de seguridad para el consumo de alcohol y menos en menores de edad. A mayor consumo, mayor riesgo”.

luego de ingerir alcohol, “éste se absorbe por todas las mucosas, principalmente en el estómago y en el intestino, y alcanza las mayores concentraciones en la sangre a partir de los 30 minutos desde que se ingiere”.

“de un 2 a un 10% del alcohol ingerido no se oxida en el hígado y se elimina como tal, a través de secreciones corporales como sudor, orina y aire espirado. Es este alcohol presente en las secreciones, el que se mide en el aire espirado para estimar la alcoholemia”.

QUÉ DICE LA LEY

 

 

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