Fiebre al día: dosis de remedios para bajarla

 

Fiebre: puesta al día

Fiebre ¿En qué casos es peligrosa?

Es un síntoma habitual en los primeros años, no siempre indica infección ni gravedad, y desaparece al combatir la enfermedad que la produce.

El chico está irritable, todo le molesta, llora con una facilidad asombrosa, se cansa de jugar al minuto de haber comenzado… En una de las numerosas ocasiones en las que reclama atención, la madre o el padre le ponen la mano en la frente o en el pecho y confirman lo que habían empezado a sospechar: tiene fiebre. Podrían asegurarlo sin utilizar el termómetro.

Quienes tienen hijos chicos reconocen la fiebre enseguida porque es un síntoma muy frecuente durante la infancia, período en el que el sistema inmunológico no está desarrollado y los chicos enferman con facilidad.

Pero, a pesar de ser tan familiar, la fiebre resulta inquietante. Prueba de ello es que el 80 por ciento de los pequeños atendidos en emergencias son llevados por tener fiebre más o menos alta.

 

¿Qué se considera fiebre?
Para efecto práctico se dice que hay fiebre cuando el termómetro sobrepasa los 38º cuando se toma por vía rectal, que suele ser la temperatura normal del cuerpo humano. Pero los médicos distinguen varios tipos de fiebre. Se habla de fiebre moderada si el termómetro marca de 38,1 a 39º. Entre los 39,1 y los 40º se considera que es una fiebre alta y, cuando la temperatura sobrepasa los 40′, hay que llamarla hiperpirexia.

¿En qué consiste?
Se trata del síntoma de una enfermedad. En el gran porcentaje de los casos, ésta es infecciosa, producida por virus o por bacterias, pero también puede aparecer ante una patología del sistema inmunológico y otros trastornos, como la artritis reumatoide o simplemente deberse al exceso de abrigo, sobre todo en los más chiquitos.

¿Por qué se produce?
La temperatura del organismo es controlada desde una estructura nerviosa, el centro de termorregulación del hipotálamo, que está situado en la base del cerebro. Este centro funciona igual que el termostato de una estufa. Si el ambiente es caluroso, pone en marcha los mecanismos para que el cuerpo pierda calor: dilata los vasos sanguíneos y activa las glándulas sudoríparas y la gran sudoración que todos conocemos Por el contrario, si hace frío, eleva la temperatura corporal contrayendo los músculos, las venas y las arterias y aparecen los calofríos tan molestos.

Cuando el organismo es invadido por un agente patógeno o se defiende de una enfermedad, genera sustancias que actúan sobre el termostato del hipotálamo y éste reacciona de la misma manera que cuando hace frío, generando calor.

¿Cómo afecta al organismo?
La fiebre provoca una serie de reacciones en el cuerpo. Mientras el termómetro no ha alcanzado los 38º, el enfermo tiene una desagradable sensación de frío, sufre las típicas contracciones musculares conocidas como escalofríos y palidece. Su piel está seca y fresca al tacto.

Una vez que la temperatura se ha elevado, aparecen el calor y la sudoración. La piel del paciente está caliente y húmeda, y las mejillas, enrojecidas.
Puede haber dolores de los músculos y las articulaciones.

 

¿También puede bajar la temperatura?
Los bebés más pequeños pueden reaccionar ante un trastorno de salud elevando o bajando la temperatura, aunque lo último es menos frecuente. En este segundo caso el bebé está frío y aletargado, y se lo debe llevar al médico urgentemente, igual que si tuviese fiebre.

 

¿Qué se debe hacer cuando sube la temperatura?
En los recuadros que acompañan este informe se explica la conducta a seguir, según la edad del pequeño y la temperatura que presente. También se especifican las medidas para combatirla, desde las más suaves a los fármacos. En cualquier caso, la fiebre desaparece una vez que se ha dispuesto un tratamiento para eliminar la causa que la produce. Cuando se trata de una enfermedad bacteriana, el médico prescribirá antibióticos; si es una vírica, como gripe o catarro, optará por otro tipo de medicamentos. Siempre conviene que el chico beba mucho para reponer el líquido perdido con la transpiración.

 

¿Fiebre alta es igual a enfermedad grave?
En absoluto, y se puede demostrar con muchos ejemplos. No es raro que en unas anginas, trastorno generalmente benigno y muy común, se produzcan los 40º, y en una meningitis, que es una enfermedad mucho más seria, suba tan sólo algunas décimas la temperatura. También hay algunos procesos graves, como una crisis de asma, que no inciden en absoluto sobre la temperatura corporal.

 

¿Pueden producirse daños en el cerebro?
En este punto todos los especialistas son unánimes al afirmar rotundamente que no existe ni un solo caso de lesiones cerebrales provocadas única y exclusivamente por la fiebre. Las consecuencias derivadas de una subida de temperatura son el malestar y, en algunos chicos pequeños, las convulsiones. Pero no todos se encuentran mal teniendo fiebre y algunos soportan tranquilamente temperaturas de 39 ó 40º.

¿Frena la proliferación de los virus?
Algunos investigadores desaconsejan que los padres se apresuren a luchar contra la fiebre de los chicos, alegando que la elevación de la temperatura es un medio del organismo para luchar contra los gérmenes patógenos.

Según esta teoría, cuando hay fiebre, el cuerpo segrega sustancias ricas en defensas, como interferón e inmunoglobulinas. Además, parece ser que en una temperatura superior al 38,5º determinados gérmenes, como los virus o algunos tipos de bacterias, dejan de multiplicarse.

 

Independiente de esto, los medicamentos modernos actúan bajando la temperatura sin alterar los mecanismos de defensas del menor.

¿A qué se deben las convulsiones?
Un cuatro por ciento de los chicos entre seis meses y cinco años sufre convulsiones como consecuencia de la fiebre.

 

Los padres que han visto cómo su hijo tenía una convulsión, no olvidan este fenómeno porque produce mucha angustia: el niño comienza haciendo movimientos involuntarios y poco después sus ojos se quedan en blanco. Más tarde, todo su cuerpo se
agita y termina perdiendo el conocimiento. La primera reacción de quienes lo contemplan es tratar de despabilarlo, sin conseguirlo.

La causa de este trastorno es una inmadurez fisiológica, absolutamente normal. El organismo de los chicos que presentan esta inmadurez reacciona como si la fiebre fuera un enemigo.

 

¿De qué modo debemos actuar ante una convulsión?
Se aconseja la siguiente pauta: primero, y sobre todo, no perder la calma. Recordar que desaparecerá en poco tiempo. A continuación. intentar bajarle la temperatura con baños para luego acudir a un centro médico. Lo habitual es que ya antes de llegar, la convulsión remita. Cuando no sucede así, el médico inyectaré una sustancia en la vena o en el recto (mediante una cánula), que la eliminará rápidamente.

 

Cuando un médico atiende a un pequeño con una convulsión, suele recomendar a los padres que soliciten una consulta con un neurólogo. Este especialista puede determinar si la fiebre ha sido la única causa que la ha desencadenado o si, por el contrario, han podido intervenir otros factores. Pedirá un electroencefalograma al chico. Una prueba que ¡lo causa molestias y que permite conocer la actividad del cerebro.

 

¿Es posible que vuelva a repetirse más veces?
Entre el 80 y el 85 por ciento de los pequeños que sufren una convulsión febril, no vuelven a tener otra. Esta se produce el primer día de fiebre (no cuando el chico ya lleva dos o más días con temperatura alta) y no dura más de diez minutos. Los médico suelen calificar a las convulsiones que presentan estas características como benignas.

 

También existe otro tipo de convulsiones, llamadas graves o complicadas. Son aquellas que aparecen antes de los seis meses o después de los cinco años, con temperaturas inferiores a los 38º, que se prolongan durante más de diez minutos o se repiten en el transcurso del mismo episodio febril.

 

Cuando un chico ha sufrido una convulsión, los médicos recomiendan que se tomen medidas para evitar que suba su temperatura, Todos los remedios son válidos: abrir las ventanas de la habitación donde está el enfermo, ponerle compresas de agua tibia, incluso, recurrir a un fármaco antitérmico. También es aconsejable que el niño tome diazepam durante las primeras 48 horas de fiebre (esto lo indicará el pediatra junto con el neurólogo), sobre todo en aquellos chicos que han presentado convulsiones febriles antes de los 3 años.

 

¿Dejan secuelas las convulsiones?
Nunca. Estas suelen desaparecer cuando el chico cumple cinco años sin dejar lesiones. Un bajo porcentaje tiene una predisposición a padecer ataques epilépticos.

 

No hay que tratar la fiebre, sino la enfermedad que la produce.
Esta es la frase a la que los médicos recurren cuando los padres de sus pequeños pacientes se empeñan en bajar la fiebre a toda costa. Parece que a menudo los adustos nos olvidamos de que esta no es más que el síntoma de que, quien la presenta, está siendo víctima de una enfermad, y que no va a desaparecer mientras no se combata adecuadamente la causa. 0 tal vez, en el fondo, aún seguimos temiendo que, si la temperatura sube, pueda producir lesiones cerebrales o meningitis, creencias que son completamente falsas. Por lo tanto, en ningún caso está justificado abusar de los fármacos para eliminar la fiebre.

 

* En el gran porcentaje de los casos la fiebre se debe a una infección por virus o bacterias.

 

Como bajarla
Conviene recurrir en primer lugar a las medidas físicas: compresas húmedas. Cuando éstas no han sido eficaces, se puede recurrir a los medicamentos.

* Paños húmedos. Los paños mojados en agua tibia, aplicados, sobre la frente, axilas, cuello e ingles, también son eficaces.

* Medicamentos. Si el niño tiene más de 38º, además del baño, es aconsejable acudir a los medicamentos. Hay varios tipos: ibuprofeno, paracetamol entre otros.

* Para evitar sobredosis se pueden intercalar cada tres horas, y de esta manera la temperatura se mantiene en valores que le permiten al niño estar bien. La dosis la ajustará el pediatra de acuerdo con el peso del paciente.

Evitemos siempre tener al chico con exceso de abrigo. El tradicional remedio de dar baños de alcohol o aplicar paños con colonia, está totalmente desaconsejado. Ambas sustancias pueden ser absorbidas por la piel del pequeño y provocar una intoxicación.

Dr. Pedro Barreda

 

 

 

 

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