ESTUDIOS EN
GRAN BRETAÑA Y ESTADOS UNIDOS
Advierten
que el índice de masa corporal no es un buen parámetro para la salud

La medición de la cintura, donde se acumula más grasa, sería un método
más preciso de detección del riesgo cardiovascular.
Diferencias que surgen de los métodos.
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Qué
tienen en común Brad Pitt
con la mayoría de los
miembros de los equipos profesionales de rugby y fútbol?
Esos cuerpos
perfectamente definidos y tonificados, por supuesto. Salvo que uno
confíe en la medida de gordura más difundida, el índice de masa
corporal (IMC) —que clasifica a este conjunto de individuos que parecen
tener un estado físico envidiable como personas con sobrepeso u
obesas—.
Algunos investigadores están tan preocupados por estas
imprecisiones que reclaman que el IMC sea reemplazado por medidas más
precisas del estado de salud.
Creado por el belga Adolphe
Quetelet, el IMC se usa para definir el peso desde hace más de cien
años. Parte de su atractivo es la simplicidad para calcularlo: el peso
en kilos se divide por el cuadrado de la altura en metros —alguien con
un IMC de menos de 18,5 está por debajo del peso, entre 18,5 y 24,9 es
"normal", entre 25 y
29,9 hay "sobrepeso" y de 30 o más es clínicamente
obeso.
Pero la falla de esta medida es que no toma en cuenta la
composición del cuerpo —si el exceso de peso es grasa o músculo—, razón
por la cual personas con un buen estado físico a menudo figuran en la
categoría de gordos en el sistema de clasificación del IMC.
Entre
los que reclaman el reemplazo del IMC, está Margaret Ashwell,
investigadora de la Universidad Oxford Brookes, Inglaterra, y ex
miembro de la Comisión Asesora sobre Alimentos del gobierno británico.
"Lo importante que se debe tener en cuenta es cómo se distribuye la
grasa corporal.
Los problemas surgen cuando la grasa se acumula en el
centro del abdomen", dice Ashwell.
Ahora, los científicos de la
renombrada Clínica Mayo de Rochester cuestionan la precisión y la
utilidad del IMC. Al revisar los datos surgidos de 40 estudios
practicados sobre 250.000 personas con problemas cardíacos,
descubrieron que, si bien los pacientes con obesidad severa presentaban
un mayor riesgo de muerte, las personas con sobrepeso tenían menos
problemas cardíacos que aquellas con un IMC normal.
Como el
músculo pesa más que la grasa, muchas personas con buen
estado físico
son erróneamente clasificadas como "excedidas en peso", cuando en
realidad tienen menos probabilidades de morir jóvenes que un individuo
de peso "normal" cuyo exceso de peso se debe a la grasa.
David
McCarthy, profesor de nutrición en la Universidad Metropolitana de
Londres, eligió el perímetro de cintura como indicador de la obesidad
en un estudio con chicos. Descubrió que el perímetro de cintura
promedio de las niñas de dos años había aumentado más del 5% en una
década, mientras que el de los varones se había elevado un 4%. Estas
mediciones representan un aumento mucho mayor del tejido adiposo que el
que indicaban los estudios realizados con el IMC.
Pero si el IMC
es obsoleto e impreciso, ¿qué otro dato puede usarse en su
lugar? Tim
Cole, profesor del Instituto de Salud Infantil del Hospital Great
Ormond Street, asegura que medir el perímetro de cintura "es más
informativo porque es una medida directa de la parte del cuerpo que
acumula grasa".
Un perímetro de cintura de más de
88 cm en la
mujer y de más de 102 cm en el hombre indica el riesgo más
alto de
enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Ashwell recomienda
una proporción de cintura/altura que es aplicable a todos. "Es
interesante observar —dice— que cuando se calcula el número de personas
que son obesas con el perímetro de cintura o la proporción
cintura/altura, hay más hombres que mujeres en situación de riesgo.
Esto revela los problemas que presenta el IMC, que sugiere lo
contrario".
Beckie Lang, vocera del Obesity Resource and
Information Centre, dice que la medición del espesor del pliegue
cutáneo con lipocalibradores, como se hace en los gimnasios, puede dar
una medida precisa de la grasa corporal. Las balanzas para medir la
grasa corporal son "precisas", agrega. "Funcionan enviando una
corriente eléctrica muy baja a través del cuerpo cuando uno se para
sobre la balanza —explica Lang—.
"Los músculos conducen la
electricidad, la grasa la resiste y una computadora convierte esas
cifras para determinar el porcentaje de grasa corporal.""
TRADUCCION: Elisa Carnelli