Entrenamiento para el Control de Esfínteres:
fuente www.Pampers.com
Fotos Dr pedro barreda
Entrenamiento para el Control de Esfínteres:

Qué Hacer y Qué no Hacer.
Artículo por:Armin Brott
Mirar a tu hijo y recordar cuánto ha crecido y se ha desarrollado puede ser una experiencia agridulce. Por un lado, te encanta lo grande e independiente que se ha vuelto. Por otro lado, a veces extrañas sus días más pequeño y dependiente. Pero, no importa con cuánto cariño recuerdes la infancia de tu hijo, hay una parte de esta niñez que probablemente no puedes esperar a dejar atrás: cambiar los pañales.
A pesar de que la mayoría de los niños tienen ganas de poder usar el baño por sí solos, pueden frustrarse fácilmente por los accidentes inevitables. Y navegar esa área gris entre los pañales y la ropa interior puede ser difícil para ti también. Estos son algunos consejos que ayudarán a hacer el entrenamiento para ir al baño tan fácil como sea posible—para todos los afectados.
Estímulos para el éxito del entrenamiento para ir al baño
Espera hasta que tu niño esté listo. (Haz clic aquí para una lista completa de señales de preparación.) Tratar de entrenar a un niño que no está listo puede realmente extender el proceso. Y, evita comenzar el entrenamiento cuando hay otros cambios grandes en la vida de tu hijo, como enfermedad, divorcio, una muerte en la familia (incluso de una mascota) y mudanza a una nueva casa.
Toma un paso a la vez. A pesar de todas las historias que debes haber escuchado acerca de niños que saltaron de pañales a calzoncillos de niño grande en un día, el entrenamiento para ir al baño es un proceso que, para la mayoría de los niños, envuelve varios pasos distintos que se aprenden uno por uno y con el paso del tiempo. (Para una guía detallada paso por paso, haz clic aquí.) Para arrancar con el proceso, querrás comenzar dejando una bacinica en el piso del baño por varios días; dile a tu hijo que el inodoro pequeño es para él y que el grande es para los adultos. Después de varios días, siéntalo en la bacinica (está bien si está completamente vestido). Después de varios días más, comienza a preguntarle a tu niño varias veces al día si le puedes quitar su pañal para que se pueda sentar en su asiento especial.

Obtén el equipo correcto. Las bacinicas de niño deben ser lo suficientemente bajitas para que ambos pies puedan apoyarse firmemente sobre el piso. Olvida los deflectores de orina (capas protectoras que se adhieren a la parte frontal de la bacinica para mantener la orina de los varoncitos dentro del inodoro). Parecen una gran idea, pero a veces pueden lastimar a los niños que no se sientan precisamente bien, y lo último que deseas es que tu hijo asocie el ir al baño con dolor. Algunas bacinicas tienen múltiples etapas: Comienzan como un asiento tamaño de niño y luego se convierten en un adaptador que se coloca en un asiento regular. Algunos hasta tocan música cuando el niño está sentado.
No tires de la cadena frente al niño, por lo menos al principio. Aunque algunos niños pudieran estar fascinados y quieran tirar de la cadena una y otra vez, otros pudieran estar aterrorizados, creyendo que una parte de ellos está siendo succionada por el inodoro. (Haz clic aquí para una vistazo detallado de cómo los niños ven el entrenamiento para ir al baño.)
Minimiza o elimina los líquidos dentro de una hora antes de ir a la cama. Esto aumentará las posibilidades de que tu hijo se levante seco—algo que estimulará su confianza.
Aprende a reconocer las señales. Cuando veas esas rodillas juntas, brincando de arriba hacia abajo, busca un baño rápido.

Sé positiva, pero no muy positiva. Demasiada emoción por el contenido de los pañales puede darle al pequeño una idea de que lo que ha hecho es valioso de alguna manera—una idea retorcida que pudiera resultar en que el niño quiera conservarlo para sí mismo (dentro de su cuerpo si es necesario).
Sé flexible. Alguna regresión es perfectamente normal, especialmente si se han mudado, cambiado de babysitter o tenido una muerte en la familia, o si el niño ha estado enfermo.
Hazlo divertido. Los varones, en las etapas tempranas del entrenamiento para ir al baño, tienen fama de ser malos en puntería. Colocar algún cereal en forma de "o" u otro blanco en el agua, o añadir algún colorante para comida azul (el cual se torna verde cuando la orina amarilla hace contacto con él), puede hacer el orinar más divertido para tu hijo y menos sucio para ti. A los niños y las niñas también les puede gustar tener libros para observar o un "compañero de baño" especial—un peluche o muñeca—para hacerle compañía mientras usan la bacinica.
No te preocupes por el entrenamiento nocturno por un tiempo—al menos hasta que tu hijo esté seco con regularidad después de despertar de las siestas y ocasionalmente seco en la mañana. El control de la vejiga durante la noche usualmente no llega hasta aproximadamente un año después del control durante el día.
Coordina tu método con otras personas al cuidado de tu hijo. Salvo que ocurra cualquier cambio importante de vida, una vez hayas comenzado el proceso de entrenamiento para ir al baño no debe haber vuelta atrás. Así que déjales saber a las maestras de preescolar, a los del jardín e incluso a las babysitters lo que estás haciendo en casa y pídeles que te apoyen a ti y a tu hijo haciendo lo mismo en cualquier otro lugar.

Evita hacer del castigo una parte del entrenamiento para ir al baño. Es imposible obligar a un niño a usar el inodoro si no está listo o no quiere hacerlo. Y cualquier intento para obligarlo está casi garantizado que fracasará. Los niños que se sienten presionados a veces tratan de recuperar el control de la situación rehusando salir de los pañales o no yendo al baño para nada. Esto puede causar estreñimiento u otras condiciones que necesitarán ser tratadas por tu pediatra.